lunes, 11 de agosto de 2014

SANTA CLARA DE ASIS



UN SALUDO DE PAZ Y BIEN A TODAS NUESTRAS HERMANAS CLARISAS DEL MUNDO

11 DE AGOSTO DEL 2014

“Yo, Clara, sierva de Cristo, pequeña planta de nuestro Padre Francisco os manifiesto: Que, tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Rm 8,38-39).

CLARA DE ASIS: Nació en Asís en el año 1193

Fue conciudadana, contemporánea y discípula de San Francisco y quiso seguir el camino de austeridad señalado por él a pesar de la durísima oposición familiar.

Si retrocedemos en la historia, vemos a la puerta de la iglesia de Santa María de los Ángeles (llamada también de la Porciúncula), distante un kilómetro y medio de la ciudad de Asís, a Clara Favarone, joven de dieciocho años, perteneciente a la familia del opulento conde de Sasso Rosso.

En la noche del domingo de ramos, Clara había abandonado su casa, el palacio de sus padres, y estaba allí, en la iglesia de Santa María de los Ángeles. La aguardaban san Francisco y varios sacerdotes, con cirios encendidos, entonando el Veni Creátor Spíritus.

Dentro del templo, Clara cambia su ropa de terciopelo y brocado por el hábito que recibe de las manos de Francisco, que corta sus hermosas trenzas rubias y cubre la cabeza de la joven con un velo negro. A la mañana siguiente, familiares y amigos invaden el templo. Ruegan y amenazan. Piensan que la joven debería regresar a la casa paterna. Grita y se lamenta el padre. La madre llora y exclama: "Está embrujada". Era el 18 de marzo de 1212.

Cuando Francisco de Asís abandonó la casa de su padre, el rico comerciante Bernardone, Clara era una niña de once años. Siguió paso a paso esa vida de renunciamiento y amor al prójimo. Y con esa admiración fue creciendo el deseo de imitarlo.

Clara despertó la vocación de su hermana Inés y, con otras dieciséis jóvenes parientas, se dispuso a fundar una comunidad.

La hija de Favarone, caballero feudal de Asís, daba el ejemplo en todo. Cuidaba a los enfermos en los hospitales; dentro del convento realizaba los más humildes quehaceres. Pedía limosnas, pues esa era una de las normas de la institución. Las monjas debían vivir dependientes de la providencia divina: la limosna y el trabajo.

Corrieron los años. En el estío de 1253, en la iglesia de San Damián de Asís, el papa Inocencio IV la visitó en su lecho de muerte. Unidas las manos, tuvo fuerzas para pedirle su bendición, con la indulgencia plenaria. El Papa contestó, sollozando: "Quiera Dios, hija mía, que no necesite yo más que tú de la misericordia divina".

Lloran las monjas la agonía de Clara. Todo es silencio. Sólo un murmullo brota de los labios de la santa.

- Oh Señor, te alabo, te glorifico, por haberme creado.
 Una de las monjas le preguntó:
 - ¿Con quién hablas?
 Ella contestó recitando el salmo.
 - Preciosa es en presencia del Señor la muerte de sus santos.

Y expiró. Era el 11 de agosto de 1253. Fue canonizada dos años más tarde, el 15 de agosto de 1255, por el papa Alejandro IV, quien en la bula correspondiente declaró que ella "fue alto candelabro de santidad", a cuya luz "acudieron y acuden muchas vírgenes para encender sus lámparas".

Santa Clara fundó la Orden de Damas Pobres de San Damián, llamadas vulgarmente Clarisas, rama femenina de los franciscanos, a la que gobernó con fidelidad exquisita al espíritu franciscano hasta su muerte y desde hace siete siglos reposa en la iglesia de las clarisas de Asís.

De ella dijo su biógrafo Tomás Celano: "Clara por su nombre; más clara por su vida; clarísima por su muerte".

BENDICIÓN DE SANTA CLARA

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

El Señor os bendiga y os guarde. Os muestre su faz y tenga misericordia de vosotras. Vuelva su rostro a vosotras y os dé la paz (Núm 6,24-26), a vosotras, hermanas e hijas mías, y a todas las otras que han de venir y permanecer en vuestra comunidad, y a todas las demás, tanto presentes como futuras, que perseveren hasta el fin en todos los otros monasterios de Damas Pobres.

Yo, Clara, sierva de Cristo, plantita de nuestro muy bienaventurado padre san Francisco, hermana y madre vuestra y de las demás hermanas pobres, aunque indigna, ruego a nuestro Señor Jesucristo, por su misericordia y por la intercesión de su santísima Madre santa María, y del bienaventurado Miguel arcángel y de todos los santos ángeles de Dios, de nuestro bienaventurado padre Francisco y de todos los santos y santas, que el mismo Padre celestial os dé y os confirme ésta su santísima bendición en el cielo y en la tierra (Gén 27,28): 9en la tierra, multiplicándoos en su gracia y en sus virtudes entre sus siervos y siervas en su Iglesia militante; y en el cielo, exaltándoos y glorificándoos en la Iglesia triunfante entre sus santos y santas.

Os bendigo en vida mía y después de mi muerte, como puedo y más de lo que puedo, con todas las bendiciones con las que el Padre de las misericordias (2 Cor 1,3) ha bendecido y bendecirá a sus hijos e hijas en el cielo (Ef 1,3) y en la tierra, 13y con las que el padre y la madre espiritual ha bendecido y bendecirá a sus hijos e hijas espirituales. Amén.

Sed siempre amantes de Dios y de vuestras almas y de todas vuestras hermanas, 15y sed siempre solícitas en observar lo que habéis prometido al Señor.


El Señor esté siempre con vosotras (2 Cor 13,11), y ojalá que vosotras estéis siempre con Él (Jn 12,26; 1 Tes 4,17). Amén.

jueves, 7 de agosto de 2014

DIOS ES AMOR (I Jn 4,16)

HAY VESTIGIO DE GUERRA PORQUE NO HAY VESTIGIO DE AMOR

¿Por qué a ti? ¿Por qué a ti? ¿Por qué todo el mundo viene en pos de ti?
 Así le preguntaba cierto día a San Francisco uno de sus discípulos, intrigado por la irresistible atracción que ejercía un hombre externamente tan despreciable como el Pobrecillo de Asís. Y este fiel discípulo del pobrecillo atinó con una respuesta: ¡Porque este hombre de Dios irradia una cosa simple: El amor!.

«¡El Amor no es amado! ¡El Amor no es amado!», repetía frecuentemente el Santo de Asís, herido en su fina sensibilidad de amante, al comprobar la fría indiferencia de los cristianos ante las amorosas finezas del Redentor.

Este amor a Jesucristo será el resorte mágico que le impulsará a realizar acciones que un hombre superficial tal vez considere como niñerías. Cada vez que pronunciaba el nombre de Jesús se relamía los labios. Deseaba que sus frailes recogiesen del suelo los fragmentos de pergamino que hallasen porque en ellos podía encontrarse escrito el nombre del Señor. En cierta ocasión se desnudaron él y su compañero para vestir a un mendigo, porque los pobres eran hermanos de Jesucristo. En la Sagrada Escritura se alude al Redentor como a un leproso, razón suficiente para que Francisco reservase para estos desgraciados, a quienes llamaba los hermanos cristianos, sus más finas atenciones. La fidelidad incondicional a la Iglesia y la devoción al Papado, una de las grandes virtudes del Santo, no frecuentes en una época minada por pequeñas pero múltiples heterodoxias, obedecía a su firme persuasión de que la Iglesia era la Esposa de Jesucristo, y el Papa su Vicario en la tierra.

Dotado de una imaginación viva y enemigo de lo abstracto, en el Santo este amor iba dirigido a Jesucristo, considerado sobre todo en sus misterios de sabor humano. Para vivir plenamente la fiesta de Navidad, Francisco representó plásticamente en Greccio, en 1223, el nacimiento del Niño Jesús, primera representación origen de nuestros belenes. La Pasión y la Eucaristía constituían el centro de sus pensamientos. San Francisco tiene el mérito de haber introducido en la Iglesia de una manera definitiva la devoción a la humanidad de Jesucristo.

Fue también el amor al Salvador lo que le infundió una sed insaciable de almas, que les condujo a él y a sus frailes a lanzarse desde el primer momento a la predicación, de la misma manera que quería Jesucristo lo hicieran sus apóstoles: «No poseáis oro, ni plata, ni dinero en vuestras fajas, ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni zapatos, ni cayado» (Mt 10,9-10).

A partir de la fundación de la Orden el Santo apenas tendrá un momento de reposo (tampoco lo tendrán sus frailes), acuciado por llevar almas a Jesucristo. Esta será en los doce años que siguen su ocupación más frecuente, y la Italia central su preferido campo de acción. En 1210 lo encontramos evangelizando la Umbría y estableciendo la paz entre los nobles y plebeyos de Asís. Luego pasa a Toscana y pacifica asimismo la ciudad de Arezzo, ensangrentada por luchas fratricidas. En 1217 quiere pasar a Francia, pero se vio obligado a detenerse en Florencia. Todavía en 1222, cuando ya sus enfermedades le hacían sufrir no poco, lo encontramos predicando y ofreciendo un testimonio viviente del Evangelio en la parte oriental y meridional de Italia. Sus pláticas eran sencillas, salpicadas de vivas imágenes, de tono cálidamente familiar y al aire libre. Poseía una oratoria personalísima e inconfundible, que ofrecía un marcado contraste con la vigente en aquellos tiempos. Sus historiadores nos aseguran que, atraídos por ella, «hombres y mujeres, clérigos y religiosos, corrían ansiosos de ver y escuchar al hombre de Dios». Y añaden, refiriéndose a la región de Umbría: «Así se vio entonces transformarse en breve tiempo la faz de toda la comarca y aparecer risueña y hermosa la que antes se mostraba cubierta de máculas y fealdades». Su deseo de dar a conocer a Jesucristo le indujo en cierta ocasión a pararse en mitad del camino y dirigir la palabra a sus hermanas aves, que, solícitas y silenciosas, acudieron a escucharle.

DIOS ES AMOR (I Jn 4,16)

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn 3,16). El Hijo es el despliegue del amor de Dios. Mismo Jesús nos lo dice así: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” (Jn 15,9-10). Es decir, cumplir los mandamientos como pautas del amor y no como ley externa:
a)    Leyes externas: Jesús dijo a los maestros de la ley: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!” (Mt 23,23-24). La ley que no cala en el corazón no lleva a Dios porque no viene de Dios: "Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les enseñen, pero no se guíen por sus obras, porque ellos enseñan una cosa y hacen otra cosa. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo” (Mt 23,2-4). La ley que no viene de corazón es el amor falso.
b)   El amor verdadero nace del corazón y entra en onda con el ser de Dios: “Esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel, después de aquellos días —oráculo del Señor—: pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo” (Jer 31,33). Dios hace cosas nuevas para esta nueva alianza: “Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes” (Ez 36,24-27).
¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO PRINCIPAL?
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?" Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas" (Mt 22, 34-40; Mc 12, 28-34; Lc 10, 25-28). Es decir el amor a Dios y el amor al prójimo tienen común denominación en el Amor. Por eso mismo, Jesús dijo: “Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros" (Jn 13,34-35; Jn 15; 15, 17; 1 Jn 3, 11; 3, 23; 2 Jn 5). Esta verdad que es el dios del amor es como se despliega en toda la sagrada escritura:
1. 'Dios es Amor': estas palabras, contenidas en uno de los últimos libros del Nuevo Testamento, la Primera Carta de San Juan (4, 16), constituyen como la definitiva clave de bóveda de la verdad sobre Dios, que se abrió camino mediante numerosas palabras y muchos acontecimientos, hasta convertirse en plena certeza de la fe con la venida de Cristo, y sobre todo con su cruz y su resurrección. Son palabras en las que encuentra un eco fiel la afirmación de Cristo mismo: 'Tanto amó Dios al mundo, que dio su unigénito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca sino que tenga la vida eterna'(Jn 3, 16).
La fe de la Iglesia culmina en esta verdad suprema: "Dios es amor!. Se ha revelado a Sí mismo de modo definitivo como Amor en la cruz y resurrección de Cristo. 'Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene -continúa diciendo el Apóstol Juan en su Primera Carta-. Dios es amor, y el que vive en el amor permanece en Dios, y Dios está en él' (4,16).
2. La verdad de que Dios es Amor constituye como el ápice de todo lo que fue revelado 'por medio de los profetas y últimamente por medio del Hijo.', como dice la Carta a los Hebreos (1, 1). Esta verdad ilumina todo el contenido de la Revelación divina, y en particular la realidad revelada de la creación y de la Alianza. Si la creación manifiesta la omnipotencia del Dios-Creador, el ejercicio de la omnipotencia se explica definitivamente mediante el amor. Dios ha creado porque podía, porque es omnipotente; pero su omnipotencia estaba guiada por la Sabiduría y movida por el Amor. Esta es obra de la creación. Y la obra de la redención tiene una elocuencia aún más potente y nos ofrece una demostración todavía más radical: frente al mal, frente al pecado de las criaturas permanece el amor como expresión de la omnipotencia. Sólo el amor omnipotente sabe sacar el bien del mal y la vida nueva del pecado y de la muerte.
3. El amor como potencia, que da la vida y que anima, está presente en toda la Revelación. El Dios vivo, el Dios que da la vida a todos los vivientes es Aquel de quien nos hablan los Salmos: 'Todos ellos aguardan a que les eches comida a su tiempo; se la echas y la atrapan, abres tu mano, y se sacian de bienes; escondes tu rostro, y se espantan, les retiras el aliento, y expiran, y vuelven a ser polvo' (Sal 103, 27-29). La imagen está tomada del seno mismo de la creación. Y si este cuadro tiene rasgos antropomórficos (como muchos textos de la Sagrada Escritura), este antropomorfismo posee una motivación bíblica: dado que el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 2,16), hay una razón para hablar de Dios 'a imagen y semejanza' del hombre. Por otra parte, este antropomorfismo no ofusca la transcendencia de Dios: Dios no queda reducido a dimensiones de hombre. Se conservan todas las reglas de la analogía y del lenguaje analógico, así como las de la analogía de la fe.
4. En la Alianza Dios se da a conocer a los hombres, ante todo a los del Pueblo elegido por El. Siguiendo una pedagogía progresiva, el Dios de la Alianza manifiesta las propiedades de su ser, las que suelen llamarse atributos. Estos son ante todo atributos de orden moral, en los cuales se revela gradualmente el Dios-Amor. Efectivamente, si Dios se revela -sobre todo en la alianza del Sinaí- como Legislador, Fuente suprema de la Ley, esta autoridad legislativa encuentra su plena expresión y confirmación en los atributos de la actuación divina que la Sagrada Escritura nos hace reconocer.
Los manifiestan los libros inspirados del Antiguo Testamento. Así, por ejemplo, leemos en el libro de la Sabiduría: 'Porque tu poder es el principio de la justicia y tu poder soberano te autoriza para perdonar a todos. Tú, Señor de la fuerza, juzgas con benignidad y con mucha indulgencia nos gobiernas, pues cuando quieres tienes el poder en la mano' (Sab 12, 16.18).
Y también: 'El poder de tu majestad ¿Quién lo contará, y quién podrá enumerar sus misericordias' (Sir 18, 4).
Los escritos del Antiguo Testamento ponen de relieve la justicia de Dios, pero también su clemencia y misericordia.
Subrayan especialmente la fidelidad de Dios a la alianza, que es un aspecto de su 'inmutabilidad' (Sal 110, 7-9; Is 65, 1-2, 16-19).
Si hablan de la cólera de Dios, ésta es siempre la justa cólera de un Dios que, además, es 'lento a la ira y rico en piedad' (Sal 144, 8). Si, finalmente siempre en la mencionada concepción antropomórfica, ponen de relieve los 'celos' del Dios de la Alianza hacia su pueblo, lo presentan siempre como un atributo del amor: 'el celo del Señor de los ejércitos' (Is 9, 7).
Ya hemos dicho anteriormente que los atributos de Dios no se distinguen de su Esencia; por eso, sería más correcto hablar no tanto del Dios justo, fiel, clemente, cuanto del Dios que es justicia, fidelidad, clemencia, misericordia, lo mismo que San Juan escribió que 'Dios es amor' (1 Jn 4, 16).5.
El Antiguo Testamento prepara a la revelación definitiva de Dios como Amor con abundancia de textos inspirados. En uno de ellos leemos: 'Tienes piedad de todos, porque todo lo puedes. Pues amas todo cuanto existe y nada aborreces de lo que has hecho; pues si hubieses odiado alguna cosa, no la habrías formado. ¿Y cómo podría subsistir nada si Tú no quisieras?. Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor amigo de la vida' (Sab 11, 23-26).
¿Acaso no puede decirse que en estas palabras del libro de la Sabiduría, a través del 'Ser' creador de Dios, se transparenta ya con toda claridad Dios-Amor (Amor-Caritas)?. Pero veamos otros textos, como el del libro de Jonás: "Sabía que Tú eres Dios clemente y misericordioso, tardo a la ira, de gran piedad, y que te arrepientes de hacer el mal' (Jon 4, 2).
O también el Salmo 144: 'El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con sus criaturas' (Sal 144, 8-9).
Cuanto más nos adentramos en la lectura de los escritos de los Profetas Mayores, tanto más se nos descubre el rostro de Dios-Amor. He aquí cómo habla el Señor por boca de Jeremías a Israel: 'Con amor eterno te amo, por eso te he mantenido con fervor (Jer 31, 3).
Y he aquí las palabras de Isaías: 'Sión decía: el Señor me ha abandonado, y mi Señor se ha olvidado de mí. Puede acaso una mujer olvidarse de su niño, no compadecerse del hijo de sus entrañas?. Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaría' (Is 49, 14-15). Qué significativa es en las palabras de Dios esta referencia al amor materno: la misericordia de Dios, además de a través de la paternidad, se hace conocer también por medio de la ternura inigualable de la maternidad. Dice Isaías: 'Que se retiren los montes, que tiemblen los collados, no se apartará de ti mi amor, ni mi alianza de paz vacilará, dice el Señor que se apiada de ti' (Is 54, 10).
6. Esta maravillosa preparación desarrollada por Dios en la historia de la Antigua Alianza, especialmente por medio de los Profetas, esperaba el cumplimiento definitivo. Y la palabra definitiva del Dios-Amor vino con Cristo. Esta palabra no se pronunció solamente sino que fue vivida en el misterio pascual de la cruz y de la resurrección. Lo anuncia el Apóstol: 'Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, y estando nosotros muertos por nuestros delitos, nos dio vida por Cristo: de gracia habéis sido salvados' (Ef 2, 4-5).
Verdaderamente podemos dar plenitud a nuestra profesión de fe en 'Dios Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra' con la estupenda definición de San Juan 'Dios es amor' (1 Jn 4, 16).
En suma, nos dice Jesús: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros” (Jn 15,12-17; Jn 13, 34; 15, 17; 1 Jn 3, 11; 1 Jn 3, 23; 2 Juan 5).

domingo, 27 de julio de 2014

VIVA EL PERÙ

UN SALUDO FRANCISCANO DE PAZ Y BIEN A CADA UNOS DE LOS HERMANOS DE NUESTRA PROVINCIA FRANCISCANA DE LOS XII APÓSTOLES DEL PERÚ Y A NUESTRO QUERIDO PERÚ EN ESTOS 193 AÑOS DE VIDA COMO ESTADO INDEPENDIENTE.




“Jesús les dijo: He recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,18-20). Parte de este “todo” que es deseo de Dios, es sin duda, hasta el último rincón del Perú. Y El Señor ha dicho que: “Al entrar en una casa, saluden invocando la Paz” (Mt 10,12). ¿Cómo vivir en la paz? Jesús nos dice: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así” (Mt 20,25-26). Porque “todos ustedes son hermanos” (Mt 23,8).

ACTA DE INDEPENDENCIA DEL PERÙ

“El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende

La proclamación de la Independencia del Perú constituye sin lugar a dudas, uno de los hechos más trascendentales de la historia de América, ya que la liberación del Perú era muy importante para la seguridad de las naciones circundantes, pues allí se hallaba el núcleo del poderío español en Sudamérica. Por ello fue que el Ejército Unido Libertador del Perú, al mando del general José de San Martín, arribó al Perú procedente de Chile.1 Ya en territorio peruano recibieron el apoyo de la población, especialmente en el norte, donde una inmensa jurisdicción, la Intendencia de Trujillo, se sumó a la causa independentista sin violencia, bajo el mando del marqués de Torre Tagle. Tras Trujillo, sucesivamente juraron la independencia Piura, Cajamarca, Chachapoyas, Jaén y Maynas; antes ya lo había hecho Lambayeque. El mismo San Martín reconoció posteriormente que si no hubiera sido por el apoyo masivo del norte peruano, se habría visto en la necesidad de volver a Chile para reorganizar sus fuerzas, ya que estas eran inferiores a las fuerzas virreinales.

San Martín estableció su cuartel general en Huaura, al norte de Lima. Fue en Huaura donde por primera vez proclamó la independencia del Perú, en noviembre de 1820. Lima, la capital virreinal, se vio amenazada por el avance del ejército libertador y el acoso de las montoneras patriotas (estas mayormente conformadas por hombres andinos). A comienzos de julio de 1821 se vivía en Lima una tremenda escasez de alimentos, debido precisamente al asedio de las montoneras, que cortaron las vías de comunicación con el exterior. Las tropas realistas no contaban con recursos y los patriotas ya habían conseguido importantes victorias al interior del país, en tanto la población entera reclamaba la presencia del libertador.

El 5 de julio de 1821, el virrey del Perú José de la Serna, anunció a los limeños que abandonaba la ciudad, señalando al Callao como refugio para quienes se sintiesen inseguros en la capital. Muchos vecinos españoles y criollos se trasladaron entonces a dicho puerto, buscando amparo en la Fortaleza del Real Felipe, mientras que el virrey se retiraba con sus fuerzas hacia la sierra central, dejando solo una guarnición en el Real Felipe, al mando de José de la Mar. El mismo virrey, mediante carta, invitó a San Martín para que entrara de una vez en Lima, antes que lo hicieran las montoneras indias, pues temía que estas pudieran cometer excesos.

El 9 de julio las primeras tropas libertadoras ingresaron a Lima. En la noche del 12 de julio lo hizo el mismo general San Martín y dos días después todo el Ejército Libertador. Ese mismo día, 14 de julio, San Martín, instalado ya en el Palacio de los virreyes, invitó al Ayuntamiento a jurar la Independencia. Este Cabildo, el segundo establecido por elecciones durante el Virreinato, había sido elegido el 07 de diciembre de 1820 según las bases de la Constitución de 1812 que restableció Fernando VII.


El sábado 28 de julio de 1821, siguiendo los protocolos virreinales, José de San Martín salió del palacio de Lima a las 10 a.m. junto a un numeroso séquito a caballo. Lo componían, primeramente, las autoridades de la Universidad de San Marcos vestidas con toga y birrete, luego, los altos miembros del clero y los priores de los conventos, después, los jefes militares del Ejército patriota y, finalmente, los títulos de Castilla y los caballeros de las órdenes de caballería, acompañados por los oidores de la Real Audiencia y los regidores perpetuos del Cabildo. Precedido de este cortejo, venía San Martín flanqueado por el conde de San Isidro, a la izquierda, y el marqués de Montemira, a la derecha, quien como portaestandarte llevaba la flamante bandera diseñada por el libertador. Detrás de ellos iban el conde de la Vega del Ren, los altos jefes del Ejército y un escuadrón de húsares. Flanqueaban la marcha los Alabarderos de de la Guardia Real.

Al llegar al tabladillo armado en la Plaza Mayor de Lima, frente a un público de más de 16.000 personas, San Martín recibió la bandera del marqués de Montemira y proclamó:

"El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende.
¡Viva la patria! ¡Viva la libertad!
¡Viva la independencia!"
(¡Viva el Perú!)

La misma ceremonia se repitió en la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos.
Al terminar las proclamas, San Martín y el cortejo regresaron al palacio de los Virreyes, donde recibieron a Lord Cochrane, quien acababa de arribar al Callao. En la tarde, siguieron las celebraciones con una corrida de toros en la Plaza de Acho y, en la noche, con una recepción en el palacio municipal.

Basil Hall, al comentar la ceremonia, culmina: “Sus palabras fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre aclamaciones como nunca se había oído en Lima”. Fragmentos de la carta que mandó Tomás Guido, amigo de San Martín, a su esposa sobre las Ceremonias de 28 de Julio de 1821:

"...El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he visto en América un concurso ni más lúcido ni más numeroso. Las aclamaciones eran un eco continuado de todo el pueblo... Yo fui uno de los que pasearon ese día el estandarte del Perú independiente... Jamás podría premio alguno ser más lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de nuestros trabajos en la campaña ... ). En esa misma noche se dio refresco y baile en el cabildo. Ninguna tropa logró contener la aglomeración de gente y no pudo lucir el ambiguo que se preparó para los convidados (...). En la noche siguiente se dio en el palacio del general un baile, al que asistieron todas las señoras, esto requeriría una descripción particular para lo que no tengo tiempo. La compostura con que se presentaron aquellas era elegante... Yo bailé mi contradanza de etiqueta con una señora y me separé con mis amigos a analizar los efectos de la política del gobierno antiguo"

Tanto la firma del Acta como la proclamación de la Independencia del Perú fueron meras formalidades, podría decirse hasta simbólicas. Las fuerzas realistas continuaron dominando las regiones más extensas, más pobladas y más ricas del país: la sierra central y todo el sur peruano, teniendo como nueva capital virreinal al Cuzco. De hecho, Lima volvió a ser ocupada eventualmente por las tropas realistas. No sería sino hasta 1824 cuando se pondría fin a la dominación española en el Perú.

“Yo advierto a todos los que escuchan las palabras proféticas de este Libro: "Si alguien pretende agregarles algo, Dios descargará sobre él las plagas descritas en este Libro. Y al que se atreva a quitar o agregar alguna palabra a este Libro profético, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la Ciudad santa, que se describen en este Libro" (Ap 22,18-19). Así pues, las hojas de la historia de nuestro Perù son muy sagradas porque son bendecidas por Dios. El mejor regalo a ella es nuestro servicio en la paz y el bien.

miércoles, 23 de julio de 2014

AVISO NECROLOGICO




Apreciada Familia de la Provincia franciscana de los Apóstoles del Perú

Presente:

La Fraternidad de San Antonio de Tacna: 

Fr Dante, Fr Julio, Fr Nicolás,  y Fr Manuel, tienen la penosa noticia que comunicarles: El sensible fallecimiento de nuestro Hermano:

Fr Abraham Espino Ríos Ofm  acaecido hoy, martes 22 del Presente mes, mes de la patria en el Convento de San Antonio de Tacna a horas 13,20.

 Como fraternidad, sentimos una enorme pena en nuestros corazones debido a la partida de Nuestro hermanos Abraham Espino. Tal vez son pocas las oportunidades en las que nos ponemos a pensar que no estaremos en este mundo para siempre y que en algún momento tendremos que partir, por eso cuando nos deja un ser querido como es Fr. Abraham nos invade una gran tristeza porque ya no le volveremos a ver en este mundo, sin embargo nos llena de un gran consuelo el saber que la muerte es solo un paso más, que no es el final, que aquella persona se encuentra en otra dimensión, donde ya no hay dolor ni enfermedad, donde desaparecen las preocupaciones de este mundo y que en algún momento también llegará nuestro turno de partir y entonces nos volveremos de nuevo a ver. Constructo racional y de fe que nos permite decirle:

Querido y estimado Abraham Espino Ríos Ofm, habías venido al mundo un 16 de marzo del año 1927, en la ciudad de Pisco, Ica. De padres: Sr Abraham Espino y Sra Manuela Ríos. Entraste al convento el 1° de marzo del año 1968. Consagraste tu vida al servicio de Dios haciendo tu primera profesión de voto temporal el 02 de Marzo de 1969 y te consagraste como fraile menor para siempre haciendo tu profesión solemne el día 27 de Noviembre del año 2001. Hoy, martes 22 del presente a horas 13,20 en nuestro convento san Antonio Tacna dejas este mundo. Hasta hoy nos acompañaste con un testimonio de vida como muchos santos sin hacer muchas cosas ruidosas pero una vida de simplicidad y humildad como buen hermano menor y nos dejas para nunca más volver regalarnos una sonrisa más.  Siempre recordaremos tus pasitos muy seguros, pero especialmente por tu fe y devoción a la virgen del Milagro y a la Santa Eucaristía.

Querido hermano Abraham, ya te extrañamos pero nuestro consuelo es el saber que desde la eternidad estarás velando por el bienestar de Tus hermanos que quedamos en el mundo para seguir con la sagrada misión de seguir anunciando el Evangelio. Seguro que hubieras querido decirnos muchas cosas en tu despedida, pero tu semblante nos expresa lo que un día, nuestro padre San Francisco nos dejó estas palabras de consolación: “Yo he cumplido mi tarea, el Señor les enseñe lo que a ustedes les toca hacer” (II Cel 214).

Oh Señor, ahora comprendemos mejor lo que nos dijiste: “Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada” (Mt 24,44). Y lo que San Pablo también ya nos había dicho: “Nada trajimos cuando vinimos al mundo, y al irnos, nada podremos llevar” (I Tm 6,7). Y  “ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor. Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos” (Rm 14,7-9).

Señor, tu nos has dicho “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (Jn 11,25-26). Te pedimos de tu infinita misericordia que acojas en tu reino a nuestro hermano Abraham Espino Ríos y si por su condición humana tuvo algún pecado en este mundo Perdónale y santifícale para que goce en tu mansión celestial.
Amen.

sábado, 5 de julio de 2014

NUEVOS MINISTROS PARA LA VIÑA DEL SEÑOR

PROVINCIA FRANCISCANA DE LOS XII APÓSTOLES DEL PERÚ


FELICITAMOS A NUESTROS HERMANOS QUE EL DÍA DOMINGO 29 DE JUNIO SE ORDENARON COMO NUEVOS MINISTROS EN LA CIUDAD DE LIMA, PERÚ:

A) Ordenación diaconal: "Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos hijos elegiste para desempeñar el ministerio de diaconado” (Hch 1,24):

Fray Edwin Chambi Colquehuanca OFM.

Fray Wilfredo Achahuanco Mamani OFM.

 B) Ordenación sacerdotal: “Tú eres sacerdote para siempre, según el rito de Melquisedec” (Heb 5,6):

Fray Eduardo Herrera Camizan OFM.

 Fray Javier Mamani Quispe OFM.

Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por el Evangelio, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna” (Mc 12,28-30). Muchos saludos desde Tacna para c/u de Uds.


EL EVANGELIO QUE INSPIRÓ A FRANCISCO SEGUIR A JESÚS SIN NADA PROPIO:

A los Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ellas. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies. Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad. Les envío como cordero en medio de lobos” (Mt 10,5-16)


El 24 de Febrero del año 1209 en Porciúncula se leía en la iglesia el evangelio que narra cómo el Señor había enviado a sus discípulos a predicar; presente allí el santo de Dios, no comprendió perfectamente las palabras evangélicas; terminada la misa, pidió humildemente al sacerdote que le explicase el evangelio. Como el sacerdote le fuese explicando todo ordenadamente, al oír Francisco que los discípulos de Cristo no debían poseer ni oro, ni plata, ni dinero; ni llevar para el camino alforja, ni bolsa, ni pan, ni bastón; ni tener calzado, ni dos túnicas, sino predicar el reino de Dios y la penitencia (40), al instante, saltando de gozo, lleno del Espíritu del Señor, exclamó: «Esto es lo que yo quiero, esto es lo que yo busco, esto es lo que en lo más íntimo del corazón anhelo poner en práctica». Rebosando de alegría, se apresura inmediatamente el santo Padre a cumplir la doctrina saludable que acaba de escuchar; no admite dilación alguna en comenzar a cumplir con devoción lo que ha oído. Al punto desata el calzado de sus pies, echa por tierra el bastón y, gozoso con una túnica, se pone una cuerda en lugar de la correa. Desde este momento se prepara una túnica en forma de cruz para expulsar todas las ilusiones diabólicas; se la prepara muy áspera, para crucificar la carne con sus vicios y pecados; se la prepara, en fin, pobrísima y burda, tal que el mundo nunca pueda ambicionarla. Todo lo demás que había escuchado se esfuerza en realizarlo con la mayor diligencia y con suma reverencia. Pues nunca fue oyente sordo del Evangelio sino que, confiando a su feliz memoria cuanto oía, procuraba cumplirlo a la letra sin tardanza. (ICel 9,22).

sábado, 28 de junio de 2014

A NUESTRA QUERIDA PROVINCIA DE LOS XII APÓSTOLES EN SU 461 AÑOS DE VIDA



PROVINCIA FRANCISCANA DE LOS XII APÓSTOLES DEL PERÚ EN SUS 461 AÑOS DE VIDA

“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará” (Mt 16,18). “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20). Son mandatos del Señor que resumen y justificar nuestra subsistencia como Provincia de los XII Apóstoles del Perú y que hoy las recordamos al cumplir un año más de vida institucional eclesial y franciscana en el Perú.

Hoy 29 de Junio del 2014, en sus 461 años de fundación como PROVINCIA FRANCISCANA DE LOS XII APOSTOLES DEL PERÚ NOS PERMITIMOS AXPRESARLES UN SALUDO FRATERNO DE PAZ Y BIEN A TODOS UDS. ESTIMADOS HERMANOS DE NUESTRA QUERIDA MADRE PROVINCIA. LES DESEAMOS UN DÍA MUY FELIZ, DESDE LA FRATERNIDAD DE TACNA- PERÚ: Fr Dante, Fr Nicolás, Fr Julio, Fr Manuel y Fr Abraham.


RESEÑA HISTÓRICA:

En las páginas de la historia de nuestro Perú rezan escenas como estas: En 1532, se suscitó la Conquista del Perú por parte de los españoles, conducida por Francisco Pizarro con apoyo de algunos pueblos disidentes del incanato, sucedida por las guerras civiles entre conquistadores hasta el definitivo establecimiento del Virreinato del Perú en 1572. La llegada de los españoles y la era colonial significó la introducción de la Iglesia católica y un intenso mestizaje entre españoles, indios y negros trasladados en calidad de esclavos desde África. Durante el siglo XVII, la explotación minera dominó la economía mercantilista del virreinato, especialmente alrededor de Potosí.

La implementación de las agresivas Reformas Borbónicas en el siglo XVIII fomentaron sucesivas rebeliones que desembocaron en la violenta Rebelión de Túpac Amaru II (1780-1781). La invasión francesa en España fomentó las ideas libertarias en el Perú, que declaró su Independencia en 1821 y la consolidó en 1824 con la ayuda de los movimientos libertadores del sur y del norte. Tradicionalmente, la historia peruana ha sido dividida en las épocas Precolombina, Colonial (a partir de la Conquista) y Republicana (tras la Independencia).

En 1553,  es decir a los 21 años  en que los españoles conquistaron el territorio Inca y con ello la llegada de los evangelizadores, entre ellos los hijos de san Francisco de Asís, se funda la Provincia Franciscana de los Doce Apóstoles del Perú, que por su carácter misionera toma el patrocinio de los apóstoles San Pedro y San Pablo, y en honor de los 12 primeros franciscanos que llegaron a este nuevo continente descubierto, encabezado por Fr Marcos de Niza. Su jurisdicción abarcaba el Hemisferio Sur, además de las Custodias de Panamá y la de Tucumán.

En 1565 en el Capítulo General de Valladolid, quedaron convertidas en provincias independientes las que fueron Custodias en América. Ellas fueron: La Custodia de San Pablo de Quito en Provincia de San Francisco, la Custodia del Nuevo Reino de Granada pasaba a ser la Provincia de Santa Fe en Colombia; la de la Santísima Trinidad en Chile quedaba como Provincia con el mismo nombre; la Región del Alto Perú tomaría el nombre de San Antonio de Charcas, esta Provincia tuvo este rango en forma permanente a partir de 1607. Anteriormente la sede central de esta región estuvo en el Cusco, aunque su jurisdicción comprendía la zona sur del Perú y lo que hoy es Bolivia.

En esta época, la organización franciscana en América dependía de la Corona y  del General de los Franciscanos en primera instancia, pero a medida que desarrollaron sus actividades y se expandían las zonas evangelizadas también aumentaron el número de religiosos, por ello se nombró un Comisario General para el Perú  y en 1559 se reconoció en forma definitiva a los comisarios Americanos, uno para las Provincia de México y otro para la Provincia del Perú. Estos cargos eran dados por el Ministro General y permanecieron hasta 1769, ambas autoridades residían en México y Lima, respectivamente. Pero también se tenía como autoridad al Comisario General de Indias con residencia en Madrid, el que era nombrado por el Rey y el Ministro General. El cargo de Ministro General de Indias, empezó en 1572 a pedido de Felipe II y su principal responsabilidad era la coordinación del envío de religiosos a la América Española.

Los datos precedentes son de importancia, para tener una idea de la organización administrativa que se instituyó en esos momentos para la realización de los objetivos evangelizadores de la Orden Franciscana en esta parte de América. Es de suponer que debido a las actividades de los franciscanos, así como en otras órdenes religiosas, se estableció una comunicación escrita generando la emisión y recepción de documentos de diferente tipo.

Al paso del tiempo, la Orden Franciscana en el Perú se instaló y fundó conventos. Los primeros en el Perú fueron los de Cusco, Arequipa, Trujillo, Lima y Chachapoyas (1548). Con la fundación de la Provincia Franciscana de los Doce Apóstoles se propició una forma de administración y organización que dio lugar a una mejor atención de los problemas dada la cercanía de las autoridades franciscanas, lo cual también dio lugar a la formación del Archivo de la Provincia.

Se señala que debía existir un Archivo en los años siguientes de organizada la Provincia Franciscana de los Doce Apóstoles del Perú. La documentación que comprueba este hecho está en la patentes con directivas específicas para que se organice el archivo Provincial, así tenemos que: “Las Constituciones de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima, emitidas en Jauja en 1580, a raíz del Capítulo Provincial, nos permiten constatar la preocupación porque exista un Archivo. Se dice en uno de los numerales: “En la casa de Lima este el Archivo de todas las escripturas tocantes a la Provincia así bulas como de otros negocios o provisiones concedidas para provecho della y delos naturales…” (A.S.F.L. Reg. 36, No2, f.24v.)

En 1595 se ratificaron las Constituciones y en el Capítulo Provincial de 1601 se ampliaron respecto a su seguridad “Y por quanto la guarda y conservación de las escripturas importan mucho para los tiempos advenideros, se ordena que en este convento de N.P.S. Francisco de Jesús  de Lima aya un Archivo bien acondicionado con dos llaves una de las quales tenga el P. Guardian y otra el P. Procurador de Corte  en el qual se guarden las escripturas de la provincia assi bulas y Breves Apostólicas como Provisiones y Cedulas Reales, tablas y Constituciones de Capítulos generales y Provinciales y de todas se haga un registro firmado de los O.O. Guardian y Procurador de Corte sellado con el sello del convento el cual trayga consigo el P. Provincial entre los demás papeles de su officio y cuando le acabare le entregue a su sucesor juntamente con las escripturas enterándole en todas ellas para que se conserven…” (A.S.F.L., Reg.4, No 4, No, f.433 r.)

En los Capítulos Provinciales se continúa considerando como algo importante la organización del Archivo de la Provincia, sin embargo, en 1620 Fr. Diego de Córdova y Salinas como Notario Apostólico, no halló la documentación necesaria para escribir acerca de la vida de religiosos muertos en opinión de Santidad. Deducimos que las recomendaciones y directivas dadas por el Superior, no garantizan que sean debidamente cumplidas, por ello ante esta falta el P. Fr. Francisco de Herrera, Comisario General del Perú, encargó al P. Fr. Diego de Córdova, que obtuviera la declaración jurada de los religiosos mas antiguos que vivían en 1620, estas declaraciones le servirían al P. Córdova en 1641 para escribir su Crómica de la Provincia y son también estos documentos los que se conservaron en el Archivo de la Provincia.

En 1642 el P. Fr. Joseph Maldonado, Comisario General de Indias, emitió una Patente en la cual se evidencia la preocupación y deseo de recuperar documentos importantes para la Provincia especialmente la documentación de Lima: “Y para mejor cumplimiento desta nuestra patente mandamos a todos nuestros padres y religiosos assi súbditos como  prelados sujetos a nuestra jurisdicción por santa obediencia en virtud del Espíritu Santo so pena de excomunion mayor Lata setentiae que dentro de quatro días que tuvieren noticia desta nuestra patente si se hallaren con algún libro quaderno declaracion parecer patente apuntamiento Bulla o cedula de su Magestad Chatolica… u otro cualquiera impresso o manuscripto simple o autentico que pertenezca al dicho archivo, lo buelban y restituyan por si o por tercera persona asi supieren  o entendieren quien le tenga lo amonesten en el Señor  que assi lo haga por ser cosa grave y tocante a toda una Provincia. Yassi mismo ordenamos que en el dicho archivo se ponga tres llaves distintas una tendrá el P. Provincial otra el P. Guardián de Lima y otra el P. Procurador de Corte y cuando el P. Provincial saliere a la Visita la dejara al P. de Provincia más antiguo que se hallare en los dichos Conventos. m (A.S.F.L., Reg.4, No 4, f.43 lr.) (Archivos de la Prov.)

 En el ámbito educativo, el primer colegio franciscano será el de la ciudad del Cusco que en la actualidad tiene más de 321 años; en la perspectiva pastoral franciscana la educación es una actividad principal, pero no la única, a través de los años, se ha ido consolidando el servicio a los más necesitados mediante la implementación de comedores para niños y adultos, consultorios médicos, de pastoral juvenil y grupos parroquiales en parroquias encargadas a los franciscanos y en lugares de culto llamados santuarios. Todos los hermanos fortalecen su vocación en el servicio a Dios, viviendo el evangelio en fraternidad, con responsabilidad y dedicación orientada hacia todos los hermanos que necesitan de Dios.

A ésta Provincia de los Doce Apóstoles y sobre todo a sus religiosos se le debe la formación e identidad nacional de los pueblos y villorrios más recónditos de nuestro país, y por donde se visite, se encontrará la huella histórica de la presencia humilde y señera de los hijos de San Francisco, aunque aún falte mucho por recuperar parte de la memoria histórica, es necesario dedicar un poco de nuestras inquietudes para conocer y poner en practica.

En la actualidad la Provincia está organizada en: ° Ministro Provincial: Fr. Enrique Segovia Marín Ofm. ° Vicario Provincial: Fr. Juan Apumayta Bautista Ofm. ° Definidores Provinciales: Fr. Guido Zegarra Ponce Ofm. Fr. Dante Montoya Peña Ofm. Fr. Ernesto Chambi Cruz Ofm. Fr. Neri Menor Vargas Ofm. Fr. Rodolfo Ibáñez Neira Ofm. ° Ecónomo Provincial: Fr. Ernesto Chambi Cruz Ofm. ° Secretario Provincial: Fr. Tomás Valencia Minaya Ofm.

Nuestra misión evangelizadora está organizada en: Conventos, Parroquias, Santuarios y Colegios en. Tenemos presencia en Piura, Trujillo, Lima, Huancayo, Arequipa, Cusco, Puno y Tacna; haciendo un total de 20 conventos o fraternidades, 11 parroquias y santuarios, 10 Instituciones educativas de nivel primaria y secundaria, y 01 Cetpro donde laboran 130 hermanos.

Como en el pasado, el compromiso y el testimonio de hermanos menores está presente, la obra misional de nuestra Provincia se da en diversos proyectos franciscanos como la Pastoral educativa con la formación de niños y jóvenes; la Pastoral Parroquial donde implica un proyecto de evangelización a niños y jóvenes, agentes pastorales, adulto mayor y feligresía; la enseñanza técnica en los Ceptpros, el acompañamiento a la Vicaria China y el proyecto de vida fraterna desde los conventos insertos en nuestra población peruana.


Hoy al cumplir 461 aniversarios como Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú y con la bendición de Dios renovamos nuestro espíritu de servicio y trabajo en favor de nuestra Iglesia en el Perú con estas palabras de san Pablo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí” (Icor 15,10). ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! (I Cor 9,16). “No me avergüenzo del Evangelio, porque es el poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos en primer lugar, y después de los que no lo son” (Rm 1,16). “Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio, anunciamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres. Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles. Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale. Así, nadie podrá gloriarse delante de Dios. Por él, ustedes están unidos a Cristo Jesús, que por disposición de Dios, se convirtió para nosotros en sabiduría y justicia, en santificación y redención, a fin de que, como está escrito: El que se gloría, que se gloríe en el Señor. (I Cor 1,22-31). PAZ Y BIEN.

FELICITAMOS A NUESTROS HERMANOS QUE SE ORDENAN COMO NUEVOS MINISTROS:

A) Ordenación diaconal: "Señor, tú que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos hijos elegiste para desempeñar el ministerio de diaconado” (Hch 1,24):
Fray Edwin Chambi Colquehuanca OFM.
Fray Wilfredo Achahuanco Mamani OFM.
 B) Ordenación sacerdotal: “Tú eres sacerdote para siempre, según el rito de Melquisedec” (Heb 5,6):
Fray Eduardo Herrera Camizan OFM.
 Fray Javier Mamani Quispe OFM.

Pedro le dijo a Jesús: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por el Evangelio, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna” (Mc 12,28-30). Muchos saludos desde Tacna para c/u de Uds.
FELIZ DÍA PROV FRANCISCANA DE LOS XII APÓSTOLES DEL PERÚ


sábado, 21 de junio de 2014

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO



DOMINGO DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO - A (22 de Junio del 2014)

Proclamación del Evangelio según San Juan 651-58:

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". Los judíos discutían entre sí: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?" Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". PALABRA DEL SEÑOR.

REFLEXION:

Estimados amigos(as) en el señor Paz y Bien.

Recuerdan Uds. aquella escena en que Juan muy bien lo define: “La palabra de Dios se hizo carme” (Jn 1,14).  Y Cuando Jesús nació y los reyes venidos del medio oriente preguntaron “Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo. Herodes y todo Jerusalén al oír esta noticia se alborotó” ( Mt 2,2-3). U Otro episodio cuando mismo Jesús dijo: “He bajado del cielo no para hacer mi voluntad” (Jn 6,38). Todos quedaron escandalizados y dijeron: “pero si conocemos a la mamá, al papá, si este es Jesús! Entonces qué está hablando este” (Mt 13,55). Hoy nos encontramos con otra resistencia. Cuando Jesús dijo “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo” (Jn 6,51). Inmediatamente la gente se pregunta: “¿Cómo puede éste hombre darnos a comer su carne?” (Jn 6,52). La gente no entendió aquella palabra que el Ángel dijo a Marìa: “Nada es imposible para Dios” (Lc 1,37)

Jesús mismo nos ha dicho: “Todo es posible para Dios” (Mt 19,26). Y así un día convirtió el agua en vino: Jesús dijo a los sirvientes: "Llenen de agua estas tinajas". Y las llenaron hasta el borde. "Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete". Así lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: "Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento". Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. (Jn 27-11). Así pues, la omnipotencia de Dios hizo posible que su Palabra se hiciera carne, que esa Palabra que es su Hijo, tiene el poder de convertir el agua en vino, hoy convierte ante nuestros ojos el Pan en su cuerpo y el vino en su sangre al decir: "Tomen y coman que esto es mi Cuerpo". Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: "Tomen y beban todos de él, porque esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza que será derramada por Uds para el perdón de los pecados, y hagan esto en conmemoración mía” (Mt 26,26-29). Pero el evangelio de este domingo en la fiesta del corpus Christi es tomado según San Juan que tiene los siguientes detalles.

El evangelio de este domingo (Jn 6,51-58) contiene siete afirmaciones de invitación a COMER. ¿Què significa comer? significa asimilar, significa saber decir el Amén eucarístico, significa hacer verdaderamente la comunión. No un Jesús al cual contemplamos a distancia. Un Jesús al cual ahora nosotros encarnamos. Con quien nosotros nos hacemos una sola cosa. Pero ni una sola afirmación comer se repite al pie de la letra. Siempre hay una variante, siempre hay una nueva luz, siempre se abre una nueva ventana para que comprendamos la profundidad del misterio de la comunión:

La primera es una afirmación que comienza en negativo, en condicional. “Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en Uds” (Jn 6,53).

La segunda, por el contrario es positiva: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6,54).

Enseguida en la tercera vuelve a insistir: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”(Jn 6,55).

La cuarta afirmación vuelve sobre el mismo concepto con una proposición bellísima que habla ahora de la alianza. “El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mi y yo en él”(Jn 6,56).

La quinta se basa en una comparación: “Así como el Padre que me ha enviado posee la vida y yo vivo por Él, así también el que me coma vivirá por mi”(Jn 6,57). La naturaleza de la alianza entre el discípulo y el Maestro viene de la comunión del Padre y del Hijo porque comulgar es hacer viva alianza con Cristo y en Él con la Trinidad.

La sexta afirmación es otra afirmación impositiva, muy bonita. Jesús dice lo que ocurre enseguida: “Este es el pan que ha bajado del cielo, no como el pan que comieron vuestros antepasados,  ellos murieron”(Jn 6,58).

Séptima afirmación, la última, la más vibrante, termina haciendo una distinción del pan material y el pan de la vida eterna: “Ellos murieron al comer el mana, pero, “el que coma de este pan vivirá para siempre”(Jn 6,51).

Como ya hemos dicho, las siete afirmaciones repiten una sola idea. Jesús es el verdadero pan, el pan que da la vida, la vida eterna, vivimos de Él. Cada vez que comulgamos nosotros estamos invitados a asimilar el pan; Cristo. Usted no puede decir que desayunó simplemente colocando el pan sobre la mesa, mirándolo un par de minutos y pensando que ya desayunó. No Usted tiene que coger el pancito y tiene que comerlo. Pues bien, esa analogía explica la comunión. A Jesús hay que comerlo. ¿Qué quiere decir eso? No basta únicamente con mirarlo y mirarla. Hay que encarnarlo. Y lo que nosotros encarnamos, asimilamos, lo hacemos una sola cosa con nosotros. No podemos comulgar en la Eucaristía y regresar a la casa egoístas. No puede ser. Cuando comulgamos hacemos alianza con Cristo, nos hacemos uno con Él: ‘Él en mí y yo en Él’. Con razón dice San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mi” (Gal 2,20).

En definitiva, Jesús quiere subrayarnos que el hombre: nosotros, ustedes y yo, estamos llamados a alimentarnos del Verbo hecho carne, alimentarnos de Él como Palabra en la que hay que creer, como ejemplo que hay que seguir, como víctima propiciatoria a la que hay que adherirse. Adherirse místicamente, profundamente en un acto sacramental. En términos más sencillos y más pobres, Jesús es la vida del hombre. El hombre está hecho para vivir en, con, por, e inclusive de Jesús. Vivir de Él mediante la fe que escucha su Palabra. Que le recibe como un Hijo de Dios, que cree que Él es el Hijo de Dios encarnado, el Hijo de Dios que ha dado su vida por mí. Comulgar es encarnar el sentido de la muerte y resurrección de Cristo, el acto salvífico por excelencia. Es traer a mí todo el poder y la fuerza de la cruz y hacerme uno con el crucificado mediante la comunión misteriosa con su sacrificio, su muerte, su cuerpo y su sangre benditos, entregados por nosotros en la cruz. Nosotros estamos destinados a vivir de Jesús. A encontrar en Cristo la plenitud de nosotros mismos y a realizar su destino en la comunión y en la identificación con Él. Comulgamos con sus opciones, con sus actitudes, con sus comportamientos, con todo el evangelio. Y comulgamos con la mayor de todas sus opciones, la de dar la vida por los demás.


Dios es amor (IJn 4,8) y en el domingo anterior se nos ha dicho: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo único, para todo el que cree en Él tenga vida eterna” (Jn 3,16).  Jesús mismo nos ha dicho: “Si alguien me ama, guardará mis palabras y mi padre lo amara y vendremos y haremos morada en el èl” (Jn 14,23). Por eso, pienso que fue la mejor definición que dio de sí el Hijo al decirnos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, quien come de este pan vivirá para siempre” (Jn 6,51). Al menos en su relación con nosotros es Jesús quien se dona en la Eucaristía. Convertirse en pan sin necesidad de panaderos porque de ello hace el Espíritu santo y darse a comer como pan y carne. Todo ello, ¿qué significa sino que Jesús no vive para sí sino que vive para que todos tengamos vida eterna. Pero pensar que Dios se hace pan y se hace carne para que podamos comerlo, realmente es todo un exceso de amor y de entrega. El pan no sirve para nada si no es para que lo comamos. El pan no es para sí mismo ni para guardarlo. El pan es siempre para los otros. La carne no es para sí misma, es para que otros puedan alimentarse.

Los judíos que escuchaban a Jesús se escandalizaron y disputaban entre sí: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? (Jn 6,52). Dios siempre ha sido escandaloso para los hombres porque es tan creativo que hace cosas que ni se nos ocurre pensarlas. Esa es la Eucaristía. Algo tan sencillo como es comulgar y algo tan misterioso que es comernos a Dios entero. Algo tan misterioso que Dios en su loco amor por nosotros se hace vida en nuestra vida. Por eso, no cabe duda que, la Eucaristía es uno de los mayores milagros del amor de Dios. Por tanto, debiera ser también una de las experiencias más maravillosas de los hombres. Sin embargo, uno siente cierta sensación de insatisfacción. ¿No la habremos devaluado demasiado? Y no porque no comulguemos, sino porque es posible que no le demos el verdadero sentido a la Comunión que es comunión con el mismo Hijo que nació de las entrañas de María la virgen y con el mismo Jesús crucificado y resucitado. Es comunión con el pan glorificado.

Dios buscó el camino fácil y lo más sencillo posible para nuestro encuentro. Y a nosotros pareciera que lo fácil no nos va, como que preferimos lo complicado y difícil. Una de las maneras de deformar la Eucaristía es no vivir lo que en realidad significa. En la segunda lectura, Pablo nos dice: “El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.” Somos muchos y somos diferentes. Somos muchos y pensamos distinto. Sin embargo, todos juntos formamos un solo cuerpo, una sola comunidad, una sola Iglesia, una sola familia. ¿Por qué? Sencillamente porque “todos comemos del mismo pan”. Por tanto, comulgar significa unidad, sentirnos un mismo cuerpo, una misma familia. De modo que no podemos comulgar “del mismo pan” y salir luego de la Iglesia tan divididos como entramos.

No olvidemos que la Eucaristía es mucho más que un acto piadoso individualista, es el Sacramento de la Iglesia. Es el Sacramento del amor de Dios que nos ama a todos. Es el Sacramento de la unidad, donde por encima de nuestras diferencias, todos nos sentimos miembros de un mismo cuerpo que es Jesús, que es la Iglesia. Por eso San Pablo nos habla desde su experiencia. Las primeras divisiones en la Iglesia nacieron de la celebración de la Eucaristía. Todos participaban en la misma celebración, pero mientras unos comían bien, los otros pasaban hambre. Pablo les dice enérgicamente: “Esto no es celebrar la Cena del Señor”. No se puede comulgar a Cristo si a la vez no comulgo con mi hermano. No se puede recibir el pan de la unidad, si vivimos divididos. Por eso decimos que “la Iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace a la Iglesia”. “Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.” El fruto de nuestras Eucaristías tendría que ser “la espiritualidad de unidad y de la comunión fraterna”.

Por lo que significa esta unión con Dios en la sagrada comunión, hay requisitos que cumplir, por eso cualquiera no comulga sino el que está en gracia de Dios. Así es como lo describe San Pablo: “Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza  que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía". Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva. Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación” (I Cor 11,23-29).  También hay citas que diversas que resalta la importancia de la Eucaristía: Éxodo 24, 8; Jeremías 31, 31;  Matero 26, 28;  Marcos 14, 24;  Lucas 22, 20; 2 Corintios 3, 6;  Hebreos 8, 8;  Hebreos 10, 29.